domingo, 24 de julio de 2011

¿POR QUÉ EL SILENCIO ES ORO?. Reedicion

PARTE I

"Sólo los que pueden ver lo invisible logran lo imposible" Recuerdo haber leído esta frase en una tarjeta hace unos cuantos años y nunca la olvidé porque me ha dado mucho que pensar desde entonces.


Todo lo que hacemos en nuestras vidas, desde los primeros pasos y palabras que damos de bebés, hasta desenvolvernos en los negocios de un adulto... TODO, absolutamente todo, es el resultado directo de una idea que concebimos primero en nuestra mente. La materia prima de toda materialización es una “idea”, una necesidad que engendra y crea un deseo. Sin una idea original, propia, que nos lleve a anticipar el resultado que deseamos, no nos es posible lograr absolutamente nada. Podemos materializar en nuestras vidas sólo aquello que deseamos y vemos en el plano "invisible" de nuestra imaginación, nuestra hacedora de sueños.


Cuando deseamos algo y nos consideramos capaces de lograrlo, experimentamos las más renovadoras emociones de entusiasmo, ánimo, alegría, anticipación, determinación... pasión. Nos sentimos capaces de todo... y mientras nos encontramos en medio de la euforia de esos sentimientos y energías SOMOS CAPACES DE TODO. La diferencia entre la persona que logra sus sueños y la que no los logra está en la capacidad de permanecer motivada por la pasión que le confieren sus deseos y sueños.


Pero un sueño, cuando primero lo concebimos, es algo tan delicado y frágil como una burbuja o pompa de jabón. Para proteger la hermosa burbuja en la que sólo nosotros podemos ver reflejado el arco iris, es necesario el silencio. ¿Por qué? ¿Recuerdas la última vez que te acercaste a un amigo a contarle una idea y en cuestión de unos minutos te hizo ver cuán descalabrada, poco práctica o ridícula era esa idea? Por el contrario, ¿cuándo fue la última vez que un amigo te animó en su entusiasmo, sin expresar reservas?


Lamentablemente entre la mayoría de las personas encontramos más críticos que apasionada fanaticada. Cuando algo se encuentra en una etapa tan intangible, como lo es una idea, resulta muy difícil para otros entender. En la mayoría de los casos las críticas son bien intencionadas, pero el resultado es igualmente fatal. Todo lo que se requiere es un par de comentarios muy sensatos y racionales para hacer desaparecer la burbuja de jabón que manteníamos a flote con nuestro entusiasmo y pasión.


Si unas pocas palabras logran apagar el ardor y pasión del creador, la idea deja de existir. El potencial de su materialización desaparece totalmente.


El silencio nos ofrece protección pero, a la vez, es también un gran desafío. El mismo entusiasmo que sentimos nos hace querer revelar a todos el motivo. Además, la propia energía que emitimos lleva a otros a darse cuenta de que tenemos algo entre manos, que estamos cocinando algo en nuestra mente, y nos exhortan a contarles de qué se trata. No es fácil resguardar ese silencio, pero el lograrlo nos trae como recompensa la veta de oro.


Existe una segunda razón por la cual el silencio es tan importante.


El mero hecho de hablar sobre lo que queremos lograr, sobre lo que vamos a hacer para lograrlo, sobre todo lo que va a significar en nuestras vidas el lograrlo, disipa en cierta forma la propia pasión y energía que necesitamos para alcanzar la meta o realizar nuestra idea. Al compartir con otra persona estamos, en cierto modo, "disfrutando" de los frutos de la idea y eso disminuye la ansiedad interna que es lo que nos impulsa y motiva a actuar. De hecho, hay muchas personas que se conforman con hablar sobre ideas, planes y sueños, y que nunca hacen nada por realizarlos porque encuentran suficiente satisfacción con un logro "mental" que pueden compartir con otros.


Mientras más perdura nuestro silencio en torno a algo que queremos lograr, mayor es la pasión que crece dentro de nosotros y nos lleva a ACTUAR... y eso es lo que hace posible la materialización del sueño.


Una vez que ya hemos actuado, que comenzamos a ver resultados concretos de lo que queremos alcanzar, ENTONCES es cuando podemos comenzar a compartirlo con otros. Pero, a esas alturas, no se trata de algo ilusorio que sólo existe en nuestra imaginación, sino que se trata de algo REAL que ya hemos comenzado a obtener resultados. Ahora la reacción de las otras personas es muy diferente. No se sienten en posición de hacernos ver cuán inconcebible y poco práctico es lo que deseamos, sino que pasan a convertirse en aliados para poder compartir con nosotros lo que ya tenemos. Deja de ser una cuestión de poner en duda un concepto imaginario, para convertirse en una oportunidad de contribuir y participar en algo que ya se ha materializado.


Para poder generar ese tipo de apoyo y colaboración de otras personas es igualmente importante que cuando estamos listos a compartir un sueño que ya comienza a materializarse, NUNCA lo presentemos a otros como algo que tal vez lograremos en el futuro, sino algo con lo que ya contamos en el presente.


El mundo está siempre listo a vitorear, festejar y pagar las entradas para ver al atleta que lleva en sus manos un codiciado trofeo o la antorcha olímpica, pero no así a animarlo cuando tiene que sacrificarse para comprar su primer atuendo deportivo. No podemos cambiar la naturaleza humana, pero sí podemos aprender a protegernos contra lo que puede ser contraproducente en nuestras vidas.


El silencio, a su debido tiempo, es una valiosísima protección, a veces el SILENCIO ES ORO.


Los quiero a todos.

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